Ayer marcharon los fascistas
- Luis Montiel
- 16 nov 2025
- 5 Min. de lectura

“Mussolini: Hijo del Siglo” es el nombre de una serie que se encuentra disponible en “MUBI”. Esta se encuentra basada en el libro de Antonio Scurati del mismo nombre. La serie es magnífica, recomiendo a todo interesado en el tema verla. La escena con la que abre la serie es una recopilación de archivo de los años del régimen del “Duce”. Primero se muestra el régimen en su máximo esplendor, con la gente aglomerándose en marchas en apoyo a Benito y hasta videos de este compartiendo escena con el “Führer”. La voz del actor que interpreta a Mussolini empieza a hablar “Por 20 años me amaron”, sin embargo, la secuencia de imágenes de archivo se torna violenta, muestra entonces el momento en el que el “Duce” y su esposa fueron linchados y profanados por el pueblo italiano. Entre las fuertes imágenes de una calidad impresionante que se muestran en pantalla y el cierre de la introducción al pasar a un fondo oscuro, se escucha al “Hombre fuerte de Italia” decir: “Y luego me odiaron, me odiaron locamente […] Me ridiculizaron, profanaron mi cadáver […] Pero díganme ¿de qué sirvió? Miren a su alrededor… de nuevo estamos aquí.”
Es verdad, de nuevo están aquí, ayer los vi, los vi tomar las calles de la capital y diversos estados de la República. Los vi lanzando consignas machistas contra la PresidentA, los vi insultando, los vi llenos de odio, los vi portando la esvástica nazi, los vi saludando con respeto a impresentables como Vicente Fox, los vi defendiendo a millonarios como el usurero Ricardo Salinas Pliego, mostrándose serviles al llamarlo “Tío Richi” y enojados por que la Suprema Corte le ordenó pagar sus impuestos, enojados como si el dinero que se fuera a pagar fuera el suyo. Los vi pidiendo la intervención de Estados Unidos, los vi unidos, unidos únicamente por el odio cargando banderas de un logotipo perteneciente a un anime que ni siquiera conocen. Los vi, ahí iban los fascistas ¿Lo peor de todo? Que varios de ellos ni siquiera saben que son fascistas.
Naturalmente existe un ala fascista que está plenamente consciente de que lo es, tanto abajo, como arriba, abajo como aquel hombre encapuchado que portaba una playera con la esvástica nazi y arriba como el deudor Ricardo Salinas Pliego. Sin embargo, existe otra ala que cuando les preguntan ¿Qué es lo que exiges? Se esconden detrás de los confiables y abstractos conceptos de “democracia” o “libertad”. Esta ala dice ser apartidista, dice no estar con ningún partido, dice ni siquiera hablar de política, pero al mismo tiempo odia a los inmigrantes centroamericanos, alaba a estados unidos, tilda a todo lo que es malo para ellos como “comunista”, sostiene un rosario mientras desean la muerte a los adversarios, dice que estamos camino a ser Venezuela, compara al actual régimen con el de Cuba y tiende a ser de tez blanca y de clase media (creyendo que es de clase alta), aunque claro, siempre hay un grupo de personas que a pesar de no alcanzar el confortable ritmo de vida de la clase media, cree algún día poder ser como ellos, a esos se les llama alienados. Comulgan con el fascismo y no lo saben, porque ni siquiera saben teoría política, o si lo saben simplemente no lo dicen por la vergüenza que causa, aunque por cómo van las cosas no dudo que en un futuro cercano vuelvan a extender el brazo, orgullosos, hacía el cielo en público mientras buscan a su “Führer” o “Duce” contemporáneo.
Quiero hacer mención, dejando momentáneamente de lado la ironía, que a la marcha también fue un sector noble, un sector descontento con este gobierno (el cual no es perfecto y tiene que corregir aspectos importantes), un sector que se ha visto afectado por x o y motivo y que fue a gritar sus descontentos legítimos y a arriesgar su vida en la primera línea. A ellos los excluyo del término “Fascista”, sin embargo, de lo que no los excluyo es de que fueron utilizados por el fascismo, que, como siempre es su costumbre, el fascismo los ha usado como títeres y a sacado raja política de usarlos como carne de cañón, algo que cada persona que fue victima de este uso tendrá que reflexionar.
Siguiendo con el recuento, la marcha de ayer fue convocada por jóvenes y quienes aparecieron fueron hombres y mujeres de todas las edades, particularmente de más de 40 años. Esta que menciono es la incoherencia que más veras repetida en redes sociales, de las que muchos, me incluyo, han hecho mofa, no obstante, si hubo jóvenes, tal vez no eran la cantidad que se esperaba, mucho menos mayoría, pero vaya que había jóvenes, lo cual resulta preocupante.
Estos jóvenes optaron por la violencia y no estoy hablando de iconoclasia, sino de violencia en su más profundo significado. No en el sentido de que la violencia les sirva para hacerse del poder, sino para desestabilizar al régimen actual. Estoy seguro que muchos de los fascistas que asistieron a la marcha buscaban justamente eso, que el estado les respondiera, los atacara, los reprimiera. En realidad, es la narrativa que algunos medios vendidos a la derecha han puesto sobre la mesa. Intentan vender la idea de que el estado reprimió. Por eso en un momento de la marcha “confundieron” a personas en los tejados de los edificios aledaños, que grababan, con francotiradores, o también el diputado Carlos Mancilla “confundió” una foto de hace años y la hizo pasar por una contemporánea publicándola en Instagram. Estan dispuestos a usar la violencia, en todos los aspectos, como arma desestabilizadora.
Y es que esto forma parte el auge del fascismo a nivel internacional. Lugares como Argentina, Italia y Estados Unidos se han visto invadidos por este fenómeno. Aunque han empezado a cambiarle el nombre. Un ejemplo es Argentina, donde el fascismo, siempre camaleónico, a adoptado el nombre de “Movimiento libertario”, al cual el propio presidente dice pertenecer. ¿Recuerdan lo que decíamos de ceñirse a conceptos abstractos? Justo eso hizo el fascismo para camuflarse. Como lo predijo Umberto Eco: “Cuando el fascismo regrese, no dirá <<soy el fascismo>>. Dirá <<soy la libertad>>”
Este auge contemporáneo del fascismo ha logrado alcanzar a los jóvenes, jóvenes que se ven atraídos y creen ser parte de la rebeldía al defender a un movimiento que se basa en lo más añejo y absurdo de la sociedad. Si la marcha de ayer nos tiene que dejar una lección es esa, algo se está haciendo mal para que los jóvenes sean manipulados de esa forma, falta hacer mucho trabajo de campo, recurrir a la memoria histórica para hacer entender las consecuencias de regímenes de corte fascista.
Aunque por otro lado estan los fascistas convencidos, esos recalcitrantes odiadores que totalmente consientes abrazan esa deleznable ideología. Hay que recordar que con ellos no se debe debatir, a ellos no se les debe dar voz, a ellos no se les tiene que hacer publicidad. Los fascistas deberían tener miedo de mostrarse en público, miedo de lucir la esvástica, miedo tatuarse alegorías a la Alemania Nazi. Quiero concluir recordando algo, al fascismo no se le debate, se le destruye, se le aniquila, se le pulveriza o es eso lo correcto, lo que se debería hacer y que, lamentablemente, no se hace, y sé que no se hace, porque ayer marcharon los fascistas.




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